Una visión estratégica sobre el presente y el futuro de la industria del vidrio
La industria del vidrio atraviesa uno de los momentos más dinámicos de su historia reciente. La creciente demanda de edificios más eficientes, seguros y sustentables, junto con la incorporación constante de nuevas tecnologías de procesamiento, está redefiniendo el papel que el vidrio ocupa dentro de la arquitectura contemporánea. Hoy, las exigencias vinculadas al control solar, el aislamiento térmico, la seguridad y el diseño convierten a este material en un componente clave para el desarrollo de proyectos cada vez más complejos y sofisticados.
En este contexto, el sector encuentra en empresas con trayectoria y visión de futuro un actor fundamental para acompañar la evolución del mercado. Ese es el caso de VIDPIA, una compañía con más de 75 años de historia que ha sabido consolidarse como una de las principales referentes del procesamiento y transformación de vidrio para arquitectura en Argentina. Fundada en 1948, la empresa ha sido protagonista de gran parte de la evolución tecnológica que experimentó la industria durante las últimas décadas, incorporando nuevos procesos, equipamiento de última generación y soluciones de alto valor agregado para la construcción.
Al frente de esta nueva etapa se encuentra Lorena Piazze, integrante de la tercera generación familiar vinculada a la actividad. Desde muy joven comenzó a involucrarse en la empresa, desarrollando una sólida formación en gestión empresarial y comercio internacional, y participando activamente en los procesos de transformación que permitieron a VIDPIA adaptarse a los cambios de un mercado cada vez más competitivo y especializado. Actualmente, desde su rol directivo, impulsa el desarrollo de nuevos productos, la modernización tecnológica de la compañía y la consolidación de su presencia tanto en Argentina.
Su trayectoria también se destaca por una activa participación institucional y por su compromiso con la formación de nuevos liderazgos. A lo largo de los años ha colaborado con distintas iniciativas vinculadas al desarrollo empresarial y al fortalecimiento del liderazgo femenino, aportando una mirada moderna sobre los desafíos que enfrentan las empresas industriales en un escenario de permanente cambio.
En diálogo con Vidriotecnia, Lorena Piazze comparte su visión sobre el presente y el futuro de la industria del vidrio, las principales tendencias que hoy impulsan el crecimiento del sector, el rol cada vez más relevante de la eficiencia energética y la sustentabilidad, y los desafíos que enfrentan las empresas para responder a un mercado donde la innovación, la especificación técnica y la calidad se han convertido en factores determinantes. Una conversación que permite conocer no solo la realidad actual de la industria, sino también las oportunidades que se presentan para quienes buscan construir el futuro del vidrio en Argentina y la región.
Hoy el sector del vidrio atraviesa muchos cambios. Desde tu mirada, ¿cómo ves el presente y el futuro de la industria en Argentina?
«El sector está en un momento de mucha efervescencia. Hay una demanda creciente de soluciones más complejas, más técnicas, y eso nos interpela constantemente. Argentina siempre tuvo una industria del vidrio con mucho potencial, y hoy vemos cómo ese potencial empieza a materializarse con mayor fuerza, especialmente en proyectos de arquitectura de alta gama y piel de vidrio. El futuro lo veo con optimismo: el vidrio es un material que no para de evolucionar y cada vez ocupa un lugar más protagónico en la construcción moderna. Estamos ante una industria con un real crecimiento.»
¿Cuáles consideras que son hoy las principales tendencias que están transformando el mercado del vidrio?
«Sin dudas, el vidrio de control solar y los sistemas de alto rendimiento térmico son los que más protagonismo están ganando. También el vidrio laminado con distintos tipos de intercalares, el templado de seguridad con certificaciones más exigentes, y todo lo que tiene que ver con fachadas ventiladas y sistemas unitizados. Pero la tendencia que más me entusiasma es la convergencia entre seguridad, sustentabilidad e inteligencia: hoy el vidrio no es solo una superficie transparente, es una solución a medida. Un mismo producto puede controlar la luz, regular la temperatura, aportar seguridad estructural y responder a las necesidades específicas de cada proyecto. El mercado está madurando hacia un enfoque más performance-driven, y eso nos desafía y nos motiva a la vez.»
Se habla cada vez más de eficiencia energética, sustentabilidad y especificación técnica. ¿Cómo ves la evolución de estos temas dentro del sector?
«Estos temas dejaron de ser una tendencia para convertirse en una exigencia concreta. La eficiencia energética en la envolvente edilicia es hoy un factor determinante en cualquier proyecto serio. El vidrio tiene un rol clave ahí: una buena solución de vidrio puede reducir significativamente la demanda energética de un edificio. Nosotros llevamos años trabajando con productos de alta prestación justamente porque entendimos más temprano que el mercado iba en esa dirección. La sustentabilidad no es marketing, es ingeniería aplicada. Y en ese camino, el green building llegó para quedarse y en Vidpia vamos en esa dirección.»
¿Notás cambios en las exigencias de arquitectos, desarrolladores y clientes respecto al vidrio y sus prestaciones?
«Muchísimos. Antes llegaban con una idea general y nosotros proponíamos el producto. Hoy llegan con especificaciones técnicas detalladas, piden valores de factor solar, transmitancia térmica, coeficiente de sombra. Eso habla de una madurez del mercado que celebramos, porque nos obliga a estar siempre actualizados y nos diferencia frente a quienes no pueden responder a ese nivel de exigencia. El cliente informado es el mejor cliente que puede tener una empresa como la nuestra. Y cada vez más, ese cliente llega con referencias internacionales, con proyectos que siguen estándares LEED o similares.»
¿Cómo se está preparando VIDPIA frente a estos nuevos desafíos y cambios del mercado?
«Con inversión constante en tecnología y en capacitación. Tenemos 75 años en el mercado y eso no significa que nos quedamos con lo que sabíamos: al contrario, esa trayectoria nos da la base para animarnos a incorporar lo nuevo con más solidez. Hemos ampliado nuestra capacidad de procesamiento, incorporado equipamiento de última generación y fortalecido el equipo técnico para acompañar proyectos cada vez más complejos. En VIDPIA el upgrade no es una opción, es parte de nuestro ADN.»
En esta nueva etapa de la empresa, ¿cuáles son los principales objetivos o la visión que buscan desarrollar hacia adelante?
«Seguir siendo la referencia en procesamiento de cristales en Argentina y en toda la región LATAM. Queremos consolidar nuestra posición en el segmento de alta prestación, profundizar los vínculos con estudios de arquitectura y desarrolladores de primer nivel, y seguir creciendo con la misma coherencia con la que lo hicimos durante 75 años. También tenemos un fuerte compromiso con la profesionalización del sector: creemos que cuando la industria crece, nosotros crecemos con ella. Nuestra visión es ser el partner técnico de referencia para los proyectos más exigentes del mercado.»
¿Qué aspectos sentís que hoy diferencian a VIDPIA dentro de un mercado cada vez más competitivo?
«La trayectoria es innegable: somos la empresa de mayor recorrido en procesamiento de cristales de Argentina. Pero más allá de los años, lo que realmente nos diferencia es la capacidad de respuesta técnica, la consistencia en la calidad y la relación de confianza que construimos con cada cliente a lo largo del tiempo. Muchos de nuestros clientes son la segunda o tercera generación de una familia que trabaja con nosotros. Eso no se construye de un día para el otro. Es un track record que habla por sí solo.»
Más allá de la tecnología y los productos, ¿qué importancia le dan al factor humano y a la cultura de trabajo dentro de la empresa?
«Es fundamental, y lo digo sin ninguna duda. Una empresa familiar de 75 años no llega hasta acá si no tiene un equipo que se ponga la camiseta. Tenemos personas que llevan décadas con nosotros, que conocen el oficio en profundidad y que transmiten ese conocimiento a los más nuevos. Esa cultura de trabajo, ese orgullo por hacer bien las cosas, es algo que no se compra con tecnología. La máquina procesa el vidrio, pero la calidad la garantizan las personas. En VIDPIA apostamos al know-how humano tanto como a la inversión en equipamiento.»
En lo personal, ¿cómo vivís tu rol dentro de una industria históricamente muy técnica y tradicional?
«Con mucho orgullo y también con mucha responsabilidad. Es una industria que históricamente fue liderada por hombres, y pararse acá con convicción requiere conocimiento y carácter. Crecí rodeada de vidrio, literalmente, así que el sector lo llevo en la sangre. Pero también aprendí que para liderar bien hay que escuchar, hay que entender al cliente, hay que conocer el producto desde adentro. Mi lugar en VIDPIA no es heredado: es construido día a día junto a mi papá y mi hermana Romina, con quien además participamos activamente en espacios de innovación junto a empresas referentes de Argentina, articuladas con distintas cámaras del sector. Esa conexión con el ecosistema nos mantiene siempre en movimiento.»
Para cerrar, ¿qué te gustaría que represente VIDPIA en los próximos años y qué mensaje le darías hoy al sector del vidrio en Argentina?
«Quiero que VIDPIA siga siendo sinónimo de confianza, calidad y vanguardia técnica. Que cuando alguien piense en procesamiento de cristales de alto rendimiento en Argentina, piense en nosotros. Y el mensaje para el sector es que sigamos apostando a la profesionalización, a la especificación técnica y a la educación del mercado. Argentina tiene una industria del vidrio con enorme potencial, y depende de todos nosotros desarrollarlo con seriedad y visión de largo plazo. El futuro del vidrio en la región se está escribiendo ahora, y nosotros queremos ser parte activa de ese game changer.»
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